El problema es que hay veces en que con tanto "ruido" a cualquiera dejan de interesarle las nueces. Cuando una oposición política realiza su labor con vocación destructiva y, en lugar de barrer su propia casa, se dedica a ensuciar la del vecino, es normal que los ciudadanos sientan cierto desapego hacia la política.
Siento decepción por la dimisión de Fernández Bermejo, ya que no había motivos bastantes para ello, es más, yo no advierto ninguno, como no sea el que pudiera constituir ir de caza sin licencia. En fin, la decisión está ya tomada y es de alabar su vocación servicial y la firmeza de sus actuaciones fustigada tan a menudo por el incesante "ruido" del PP. ¿Acaso tendrán Rajoy y Esperanza Aguirre la misma dignidad política con la que tienen encima?
Los argumentos del PP por los que pedían la dimisión penden de un hilo muy frágil: desde mi punto de vista, la separación de poderes del Estado Moderno se deteriora mucho más con una huelga de jueces o con un partido político con dirigentes corruptos que con una cacería en la que participan un Ministro y un Magistrado. Espero que l@s español@s sigtamos quedándonos con las nueces por mucho ruido que haya.
Un poco de carnaval, que no es cuestión de estar siempre malhumorado: